12.2.06

Pirateo, festivales y "lives"

Pablo Santos Longueira

Primavera sound, Sónar, Santander Summer Festival, Monegros, Benicàssim, Creamfields… son muchos los festivales que se albergan durante el año en nuestro país, y cada año crecen en número así como en variedad. Un fenómeno en expansión al que, quizás, pronto se le podría augurar una temida saturación, pero que por ahora, goza de una gran vitalidad y respuesta por parte del público.

El auge de este tipo de eventos podríamos encontrarlo en una innumerable serie de factores, como el hecho de aglutinar a una miscelánea de creadores/artistas bajo un mismo cartel o también el síntoma de modernidad cultural que aportan esta clase de actividades, en la cual muchas empresas de muy distintos sectores comerciales, así como estamentos públicos en un porcentaje bastante inferior, se hacen partícipes en busca de mejorar su imagen ante el público objetivo o cliente potencial. Pero el objetivo de este artículo no es profundizar en esos hechos, sino en reflexionar, en base a una teoría personal y en parte utópica, en si quizás, este tipo de eventos sean en un futuro la principal vía de ingresos para muchos grupos/artistas y también, por qué no, la principal vía de demostración de su obra.

Imagen del Sónar

Partiendo de la crisis comercial que la industria musical afirma categóricamente que padece, debido al acusado bajón mantenido de ventas, la propagación de los P2P, la escasa creatividad de nuestros días, la pasividad cultural, los oligopolios de los medios de comunicación, etc. hace prever un próximo giro o una reorientación de la política musical, la cual podría estar dirigida hacia una expansión de las actuaciones en directo o lives.

Es aquí donde deberíamos analizar la situación que nos atañe, y especialmente, dirigidos a nuestro segmento musical, la electrónica. Durante estos últimos años han proliferado las actuaciones en directo o lives de artistas que solo trabajaban en estudio, así como también la acción inversa de muchos conjuntos o componentes de grupo que se han animado a actuar en cabina.

El boom de los lives es una realidad que tiene como causas principales la mayor accesibilidad a herramientas de producción musical así como su proliferación, los avances tecnológicos, etc. y que conlleva a una forma de expresión en la cual el artista puede desarrollar y demostrar toda su obra en forma de dj set con el añadido de alterar y modificar en directo sus propias producciones para hacer de estas una pieza exclusiva durante la actuación, la cual raramente excede la hora de duración.

Por otra parte, la introducción de componentes de grupos o solistas del ámbito electrónico (o no) en las cabinas refleja, desde un punto de vista musical, el interés que suscita ver a alguien con el cual compartes criterios y sonidos mezclando discos, y desde el lado comercial, ingresos extra por parte del artista y una estrategia de mercadotecnia por parte de la sala/promotora.

A todo lo expuesto anteriormente se podría añadir el incremento de la presencia electrónica en los festivales (dejando de lado aquellos que tienen como argumento único la electrónica en sus mas diversas expresiones), como consecuencia de una demanda, hasta hace poco ocultada, y que no hace mas que reflejar la evolución musical que está sufriendo el mercado, mas allá de las modas. Esta presencia suele ser cubierta por artistas reputados que en la mayoría de las ocasiones vienen a exponer las corrientes electrónicas en boga, lo cual constituye tanto un aliciente para aquel que busca nuevos sonidos (público) como para el que intenta transmitirle éstos (artista).

En resumen, podríamos buscar varias conclusiones:

- La proliferación de los festivales no es mas que la consecuencia de la mezcla entre la especialización y la diversificación musical: ofertar una macedonia de artistas apta para un gran numero de paladares dispuestos a pagar de forma convincente el plato.
- La alternativa que se le vislumbra a los artistas con este tipo de actuaciones ante los riesgos que supone lanzar un álbum al mercado: el escuchar un corte único y exclusivo es un gran aliciente, y ya sabemos que la exclusividad es un activo altamente valorado.
- La calidad: la creatividad, la profesionalidad y la versatilidad serán unas de las variables más importantes, ya que solo será artista aquel que emane grandes dosis de inventiva, exigente y que no vea la cabina como terreno hostil.

Son innumerables las excepciones, variables o factores que dejo en el tintero así como los matices u objeciones a realizar para muchos de los postulados, pero la intención era la de reflejar un pensamiento, con más o menos acierto, de hacia donde podría dirigirse la electrónica.

Sin más, agradecer de antemano la lectura de este artículo, y hacer saber que cualquier tipo de criticas serán bien recibidas.

1 Comentarios:

Blogger Ángel Monteoliva Pereira

Enhorabuena por el artículo,pienso que el tema elegido está de rabiosa actualidad dentro del mundo de la música.
Estoy en gran parte de acuerdo con la tesis que se defiende "...los lives serán la principal vía de ingresos para los músicos, y la mejor manera de mostrar su obra." Como causa principal está el pirateo y la pérdida de dinero en venta de discos que esto produce.
Sin embargo, me gustaría hacer incapié en una serie de factores que considero importantes dentro de este asunto. Hoy en día, cualquier persona puede fabricar su música sin salir de casa, lo único que necesita es un ordenador. De ahí que se esté pasando del estudio convencional al laboratorio individual. Como consecuencia, frente a las grandes compañías discográficas aparecen los pequeños sellos musicales. Se podría decir que el mercado musical se está disgregando y atomizando.
Pero si algo bueno tienen las grandes discográficas es su capacidad de publicitar la música, en cambio los pequeños sellos tienen grandes dificultades para ello. Su mejor arma, y aquí enlazo con el tema, son los lives y los festivales. Que como bien se dice en el artículo ofrecen algo que es irresistible: la exclusividad.
Un saludo!

Extrabeats

12:27 p. m.  

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